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Titulares

Dylan Reales, el golfista del Barrio 31 que sueña con ser profesional

Desde muy chiquito, Dylan se sintió atrapado por el golf y su abuelo lo llevó a una escuelita municipal. Hoy, a los 17, con varios torneos ganados, busca apoyo para competir en el exterior.

A diferencia de sus amigos del Barrio 31 de Retiro, en Buenos Aires, Dylan Reales eligió jugar al golf y, tras ir sorteando obstáculos que desde muy chico le puso la vida, sueña con ser profesional en un tiempo no muy lejano.

Dylan nació allí hace 17 años -los cumplió el pasado jueves 15- y vive con su madre, su padrastro y sus cinco hermanos menores.

Un día estaba en la casa de su abuelo Julio Reales, que vive un piso más abajo, en el primero, se puso a mirar golf por televisión y se enamoró de ese deporte. Tal fue así que el abuelo le improvisó un palo de golf con maderas para que jugara en el barrio.

Dylan, a los 13

“Me atrajo y se dio la casualidad, porque tal vez quedaba todo en algo divertido de un nene, mirándolo, pero se dio esa posibilidad de llegar a un campo de golf y darse todo para jugar”, recuerda el adolescente.

Por ese motivo su abuelo lo llevó, con 8 años, a la escuelita gratuita de golf de menores del campo municipal de Palermo, y a las 11 años fue becado en el club José Jurado, en el barrio porteño de Lugano.

Un año después, y luego de haber ganado varios torneos y jugar fuera de Buenos Aires fue contactado por gente para ayudarlo.

“Al momento de firmar el contrato empecé a tener comodidades, como llevarme y traerme del club en auto, profesores, comida, indumentaria, viajes, pero tras dos meses me recomendaron que mi abuelo no me acompañara a los entrenamientos o a los torneos porque sentían que me generaba presión y que no era buena para mí, y decidí no seguir más con ellos”, resume el jugador.

Fue entonces cuando consiguió una beca en la Asociación Argentina de Golf. “Fui un tiempo y después no pude ir más porque quedaba lejos, en Pilar, y mi abuelo se enfermó de diabetes e hipertensión y era el único que me podía llevar”, cuenta Dylan.

Su próximo paso “es ser profesional, en tres o cuatro años”, apunta el Dylan, y añade: “Uno se siente preparado para dar el paso”.

De todos modos, es consciente de las dificultades y señala que “lo que pasa en este deporte, como en todos, es que son dos cosas muy distintas jugar bien como amateur que pasar a profesional y empezar a jugar”.

Fuente: Télam

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